- Aumento de la pobreza laboral nacional al 35.4% al cierre de 2024, con un impacto crítico en las zonas rurales.
- Reducción del ingreso laboral real per cápita y una brecha salarial persistente entre hombres, mujeres y trabajadores informales.
- Contrastes regionales marcados, donde estados como Chiapas y Oaxaca registran los índices de pobreza más elevados.
Cuando hablamos de economía en México, hay un término que nos dice mucho más que el simple PIB: la pobreza laboral. Básicamente, se trata de cuánta gente, a pesar de tener un empleo, no gana lo suficiente para comprar la canasta alimentaria básica. Es una situación bastante peli, porque significa que trabajar no siempre es sinónimo de salir adelante, y que hay un montón de familias que, aunque se parten la espalda, no llegan a cubrir lo más elemental.
Para entender esto, el CONEVAL se apoya en el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP), que es como un termómetro que mide cada trimestre cómo se mueve el sueldo de la gente frente al precio de la comida. Mirando los datos más recientes, nos damos cuenta de que la cosa no va muy bien, ya que se ha visto un ligero repunte en el porcentaje de personas que caen en esta categoría, especialmente al final del periodo analizado.
La realidad de las cifras y el peso del campo
Si echamos un vistazo a los números nacionales, la pobreza laboral subió del 35.1% al 35.4% entre el tercer y cuarto trimestre de 2024. A primera vista parece un cambio pequeño, pero el diablo está en los detalles: el ingreso laboral real per cápita bajó un 1.5%, situándose en unos 3,294.97 pesos. Para colmo, el número de personas con empleo también cayó ligeramente, perdiendo unos 40.7 mil puestos de trabajo.
Lo más preocupante es la brecha entre la ciudad y el campo. Mientras que en las zonas urbanas la cifra se quedó casi estancada en un 30.8%, en el ámbito rural la situación se ha puesto fea, subiendo 2.2 puntos hasta alcanzar el 50.7%, el nivel más alto en dos años>. Esto se debe a que el sector primario sufrió un desplome del PIB del 8.5%, lo que ha dejado a la gente del campo en una posición muy vulnerable.
La diferencia entre vivir en la ciudad o en el campo es abismal. La brecha de pobreza laboral se amplió hasta los 19.9 puntos porcentuales. Además, la masa salarial real cayó un 3.4% a nivel general, pero en el campo la caída fue un golpe mucho más duro, reduciéndose un 11%.
Desigualdad salarial: Género, Formalidad y Quintiles
No todos sufren la pobreza laboral de la misma manera. Si miramos los quintiles de ingreso, el 20% más pobre de la población fue el más castigado, con una caída de sus ingresos del 8.6%>. En cambio, los que están en el peldaño más alto solo vieron una reducción del 2.2%. Al final, el grupo más rico gana ahora 43.5 veces más que el más pobre, evidenciando una fuerte relación entre la curva de Lorenz y el índice de Gini en la distribución de la riqueza.
- Brecha de género: El ingreso promedio mensual fue de 7,363.33 pesos, pero los hombres ganaron 8,025.83 frente a los 6,431.81 de las mujeres.
- Formalidad vs Informalidad: Los trabajadores formales ganan una media de 10,349.13 pesos, casi el doble que los informales, que perciben unos 5,146.34 pesos.
- Evolución reciente: Curiosamente, mientras el sueldo de los formales bajó un 2.2%, el de los trabajadores informales subió un 2.5%.
Esta disparidad nos deja claro que la informalidad es un refugio precario pero necesario para muchos, similar a lo que ocurre con la economía sumergida en otros contextos, aunque los sueldos sigan siendo insuficientes para cubrir la canasta básica en gran parte del territorio.
Análisis por Estados: Los contrastes regionales
El mapa de la pobreza laboral en México es muy desigual. Los estados que mejor están, con los porcentajes más bajos, son Baja California Sur, Quintana Roo y Nuevo León>. Sin embargo, en la otra cara de la moneda tenemos a Chiapas, Oaxaca y Guerrero, donde la pobreza laboral es alarmante, superando en algunos casos el 60% de la población.
Hubo estados que lograron mejorar su situación trimestralmente, como Michoacán, donde la pobreza laboral bajó 3.4 puntos. Pero otros fueron en sentido contrario; Veracruz, por ejemplo, sufrió un incremento de 5.2 puntos porcentuales>, siendo el estado donde la situación empeoró más rápidamente.
En cuanto a los sueldos reales, Ciudad de México destacó con un incremento anual del 23% en el ingreso per cápita, mientras que estados como Sinaloa y Tabasco vieron cómo sus sueldos reales disminuían, reflejando que la recuperación económica no llega a todos por igual.
Es importante mencionar que el CONEVAL está en un proceso de transición hacia el INEGI debido a reformas orgánicas. A pesar de esto, los datos muestran que el ITLP sigue siendo menor que en el periodo base de 2020, aunque la tendencia al alza al final de 2024 es una señal de alerta. El hecho de que la canasta alimentaria urbana subiera un 0.3% mientras la rural se mantuvo igual, sumado a una inflación general del 4.5%, hace que el poder adquisitivo de las familias mexicanas siga bajo mucha presión.
Toda esta radiografía nos deja ver que, aunque ha habido periodos de mejora, la inestabilidad en el sector rural y la brecha salarial siguen siendo los grandes obstáculos para erradicar la pobreza laboral, dejando a más de un tercio de la población trabajadora sin capacidad de costear una alimentación básica.
