- Un creador de mercado es una entidad que cotiza de forma continua precios de compra y venta para dar liquidez y estabilidad a los mercados.
- Su beneficio proviene principalmente del spread entre el precio al que compra y al que vende, además de comisiones y servicios complementarios.
- En España, los market makers están fuertemente regulados, participan en bolsa y deuda pública y deben cumplir compromisos estrictos de presencia y transparencia.
- La actividad de creación de mercado implica riesgos significativos de mercado, crédito, operación, cumplimiento y reputación, que exigen una gestión avanzada.
En el día a día de los mercados financieros hay actores que no salen en los titulares, pero sin ellos el sistema se atascaría. Uno de los más importantes son los creadores de mercado o market makers, figuras que se encargan de que siempre exista alguien dispuesto a comprar o vender un activo para que las operaciones no se queden colgadas.
Aunque no sean muy conocidos para el inversor de a pie, su papel es crucial: gracias a ellos hay liquidez, precios continuos y menor volatilidad artificial. Vamos a ver con calma qué hacen, cómo ganan dinero, qué riesgos asumen y cómo se regulan en España, tanto en bolsa como en deuda pública, integrando además el enfoque de la normativa europea más reciente.
¿Qué es un creador de mercado?
Un creador de mercado es un participante profesional, normalmente una gran entidad financiera, que se compromete a comprar y vender de forma continua un determinado activo (acciones, bonos, divisas u otros instrumentos) para asegurar que siempre hay contrapartida en el mercado. Es decir, si tú quieres vender, él te compra; y si quieres comprar, te vende.
Para poder asumir ese papel, el market maker mantiene en cartera una cantidad relevante de títulos o instrumentos del valor en el que actúa. De esta forma puede cotizar al mismo tiempo un precio de compra (bid) y un precio de venta (ask) y ejecutar operaciones con gran rapidez, ofreciendo una vía directa y sencilla para negociar.
Aunque una persona física podría ejercer como creador de mercado, en la práctica son casi siempre grandes bancos de inversión, dealers o firmas especializadas, porque se necesita mucho capital, acceso a sistemas electrónicos de alta velocidad y una gestión del riesgo muy sofisticada.
En el mercado de valores, el creador de mercado solo puede vender el número de acciones que efectivamente controla o puede conseguir, y debe respetar el llamado «Tamaño Normal de Mercado» (NMS), que es el volumen mínimo que debe ofrecer en compra y en venta según el valor del que se trate.
El sentido de su existencia es ajustar de forma continua los precios para que la oferta y la demanda se encuentren. En momentos de alta volatilidad, debe seguir presente dando precios, lo que supone exponerse a movimientos muy bruscos; a cambio, se queda con el diferencial entre el precio al que compra y el que ofrece para vender.
Cómo funciona la provisión de liquidez y el papel del spread
El corazón del modelo de negocio del creador de mercado es el spread, es decir, la diferencia entre el precio de compra y el de venta que ofrece en un mismo momento. Ese margen es pequeño, pero si se repite miles de veces al día sobre volúmenes altos, se convierte en ingresos importantes.
Imagina que la acción de una empresa cotiza en torno a 10,7 euros. El market maker puede estar dispuesto a comprar a 10,6 € y vender a 10,8 €. Esos 0,2 € de diferencia no parecen gran cosa, pero en operaciones de gran volumen se traducen en beneficios significativos, siempre que gestione bien su inventario y el riesgo de precio.
Aquí es clave entender que el creador de mercado no es un simple intermediario que “pasa” órdenes de clientes a la bolsa. Es un agente que asume riesgo propio, mantiene posiciones en cartera y está dispuesto a negociar por su propia cuenta (operaciones principales), además de ejecutar operaciones para clientes (operaciones de agencia) cuando corresponda.
Su actividad mantiene el mercado vivo: gracias a sus cotizaciones simultáneas de compra y venta, los inversores pueden entrar y salir del mercado con relativa facilidad, sin que los precios salten de manera exagerada por falta de contrapartida. Eso se traduce en mayor transparencia y en precios que reflejan mejor la oferta y la demanda real.
Al mismo tiempo, el spread no puede ser ni demasiado alto ni inexistente. Si es demasiado amplio, se convierte en un sobrecoste para los inversores, que pagan caro comprar o vender. Si el spread fuera cero o casi simbólico, el market maker no tendría incentivo suficiente para poner su capital en juego y asumir riesgo de mercado.
Creadores de mercado, libros de órdenes y dinámica de precios
En los mercados modernos, las operaciones se organizan a través de un libro de órdenes electrónico, donde se registran todas las ofertas de compra y venta. Cada inversor indica cuántas unidades quiere comprar o vender y a qué precio, y el sistema las va casando en función de prioridades de precio y tiempo.
En el lado de las compras, las órdenes se ordenan de precio más alto a más bajo, mientras que en el lado de las ventas se ordenan de precio más bajo a más alto. Así se visualiza de un golpe de vista dónde está el mejor precio para comprar inmediatamente y el mejor precio al que alguien está dispuesto a vender.
La diferencia entre el mejor precio de compra y el mejor precio de venta es el famoso spread, que mide el coste inmediato de entrar o salir del mercado. Cuanto más estrecho es, más barato resulta para el inversor operar de forma instantánea; cuanto más amplio, más caro es ejecutar ahora en lugar de esperar.
Pongamos un ejemplo sencillo: el último cruce de un valor se ha producido a 2,43 €. En el libro de órdenes, el mejor precio para vender de inmediato tus acciones puede ser 2,35 €, mientras que el mejor precio para comprarlas de inmediato puede ser 2,50 €. Ese hueco de precios representa un coste real para ambos lados de la transacción.
Si un inversor que posee 100 acciones necesita liquidez urgente y vende al mejor precio disponible de 2,35 €, recibirá 235 €, cuando la referencia de mercado es 243 €. Está renunciando a 8 € por la inmediatez. Si otro inversor quiere comprar ahora mismo 100 acciones a 2,50 €, pagará 250 € por algo que, según el último cruce, vale 243 €, es decir, pagará 7 € de más por la prisa.
Podrían ambos colocar órdenes limitadas al precio deseado y esperar a que llegue la otra parte, pero eso choca con la realidad: muchos inversores necesitan ejecutar al instante por motivos de liquidez, estrategia o gestión del riesgo. Y aquí es donde la existencia de un creador de mercado que se compromete a mantener un spread razonable se vuelve especialmente útil.
El papel del creador de mercado reduciendo el spread
Cuando entra en juego un market maker, este se fija un objetivo de beneficio a través de un spread determinado que está dispuesto a mantener. A partir de ahí, introduce órdenes de compra y venta que rodean el precio de referencia, pero con un diferencial menor que el que había sin su intervención.
Si el precio de referencia es 2,43 € y el creador de mercado quiere ganar 0,02 € por acción, puede situar, por ejemplo, una orden de compra ligeramente por debajo del precio y una de venta ligeramente por encima, haciendo que el libro presente precios más ajustados y atractivos para el resto de participantes.
El efecto práctico es que el mercado pasa a tener mejores precios y mayor profundidad. Cualquier inversor que quiera entrar o salir del valor encontrará importes y volúmenes más razonables, lo que reduce el coste de transacción y anima a más participantes a operar en ese activo.
La contrapartida es que el creador de mercado tiene que adaptar continuamente sus órdenes según cambian las condiciones, modificando precios y volúmenes casi al instante. Esto requiere sistemas tecnológicos potentes y, en muchos casos, el uso de negociación algorítmica y de alta frecuencia.
En la práctica, su beneficio se genera porque, en promedio, compra más barato de lo que después vende, manteniendo siempre un spread que le compensa el riesgo que asume. Un spread completamente nulo, por tanto, es incompatible con la existencia de estos agentes, porque eliminaría su incentivo económico.
Características principales de los creadores de mercado
La mayor parte de los creadores de mercado son grandes instituciones financieras con amplia capacidad de capital y sistemas avanzados. No obstante, la normativa en algunos mercados permite que operadores individuales también puedan adoptar ese rol, siempre que cumplan los requisitos exigidos.
Una de sus obligaciones clave es mantener de forma continua precios de compra y de venta, junto con el volumen asociado, y respetarlos mientras estén vigentes. Cuando hay picos de volatilidad, no pueden simplemente desaparecer; su compromiso precisamente contribuye a amortiguar movimientos extremos.
Otra característica esencial es que deben operar bajo la regulación específica del mercado en el que actúan. Las reglas varían de un país a otro y también por tipo de activo (acciones, bonos, derivados, divisas, etc.), pero casi siempre incluyen requisitos de capital, transparencia y conducta.
En muchas bolsas existe un sistema en el que varios creadores de mercado compiten entre sí por ofrecer los mejores precios y así capturar más flujo de órdenes. En otras, como la Bolsa de Nueva York (NYSE), hay figuras de «creador de mercado designado» (DMM) que tienen un cierto monopolio sobre un valor concreto dentro de un entorno de subasta.
Además, el market maker debe fijar el precio de apertura de un valor antes del inicio de la sesión, que puede diferir del cierre anterior si han ocurrido noticias relevantes fuera de horario. Ese precio de arranque es fundamental para que la negociación comience de forma ordenada.
En el caso español, además de los market makers bursátiles, existen creadores de mercado específicos para la deuda emitida por el Estado, que se reparten en dos grupos: los de Letras del Tesoro y los de Bonos y Obligaciones del Estado, con obligaciones muy concretas de cotización y difusión.
Tipos de creadores de mercado y ejemplos en España
Si nos centramos en España, encontramos distintos tipos de creadores de mercado en función del segmento en el que actúan, ya sea renta variable, deuda pública o renta fija privada y mercados mercados OTC. En todos los casos, la lógica es similar: aportar liquidez y facilitar la formación de precios.
Entre los grandes bancos que ejercen como market makers en el mercado español figuran entidades como BBVA o Banco Santander, que participan activamente en la provisión de precios en determinados valores y productos financieros.
También desempeñan este rol grupos internacionales como BNP Paribas, Goldman Sachs o Morgan Stanley, con una presencia relevante en varios mercados europeos, incluido el español. Su experiencia global y su tecnología avanzada les permite actuar en multitud de activos de forma simultánea.
En el ámbito específico de la bolsa española, la entidad Société Générale actúa como creador de mercado en valores del IBEX 35, asegurando precios continuos y volúmenes suficientes para los inversores que operan en estos títulos.
Por su parte, la Sociedad de Bolsas hace público el listado de miembros que han firmado acuerdos de creación de mercado para valores líquidos del Sistema de Interconexión Bursátil (SIBE), algo especialmente relevante bajo la normativa europea actual, que pone el foco en la negociación algorítmica con estrategias de market making.
Creadores de mercado en la renta fija y Deuda Pública del Estado
En el mercado secundario de deuda soberana española, los creadores de mercado son un grupo de entidades financieras seleccionadas que asumen el compromiso de favorecer la liquidez de los títulos del Estado y de colaborar con la Secretaría General del Tesoro y Financiación Internacional.
Su misión incluye no solo cotizar precios de compra y venta de forma continuada, sino también apoyar la difusión de la Deuda del Estado tanto en el interior como en el exterior y en la comprensión de la estructura temporal de tipos de interés, lo que ayuda a mejorar el acceso del Tesoro a la financiación en condiciones competitivas.
Actualmente se distinguen dos categorías de creadores de mercado para la deuda pública española: los de Letras del Tesoro por un lado, y los de Bonos y Obligaciones del Estado por otro. Cada grupo tiene obligaciones concretas de participación en subastas y de cotización en el mercado secundario.
La figura del creador de mercado de Deuda Pública del Reino de España se regula, entre otros textos, por la Orden del Ministerio de Economía y Hacienda de 10 de febrero de 1999, publicada en el BOE del 13 de febrero de ese mismo año, que sentó las bases del sistema.
Posteriormente, la Resolución de 21 de julio de 2017 de la Secretaría General del Tesoro y Política Financiera (BOE del 27 de julio de 2017) actualizó y concretó las condiciones de actuación, incluyendo criterios de desempeño, obligaciones de información y consecuencias de no cumplir los compromisos asumidos.
Marco regulatorio: CNMV, MiFID II y negociación algorítmica
La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) define a un creador de mercado como aquel miembro de un mercado que asume el compromiso de aportar liquidez a un determinado valor o clase de valores, introduciendo órdenes de compra y venta que sirven como contrapartida a las existentes.
A nivel europeo, la Directiva 2014/65/UE (MiFID II) ha introducido reglas muy claras para quienes desempeñan esta función, especialmente si utilizan negociación algorítmica o de alta frecuencia. Los artículos 48.2 y 48.3 de la Directiva obligan a las bolsas a identificar y hacer público qué miembros desarrollan estrategias de creación de mercado.
El Reglamento Delegado (UE) 2017/578, por su parte, detalla las condiciones que deben reunir las estrategias de market making en valores líquidos negociados en sistemas como el SIBE, regulando aspectos como la presencia mínima, los volúmenes y los rangos de precios.
En España, la Sociedad de Bolsas publica el listado de los miembros que han firmado acuerdos de creación de mercado de acuerdo con MiFID II, especialmente en lo que respecta a valores líquidos y negociación algorítmica. Además, existen circulares e instrucciones operativas (como la Circular 1/2021 o la Instrucción Operativa 89/2017) que concretan aspectos técnicos.
Paralelamente, la orden del Ministerio de Economía y Hacienda de 10 de febrero de 1999 estableció los requisitos para ser creador de mercado autorizado en España, tales como niveles mínimos de capital, criterios de transparencia, normas de protección al cliente y estándares de conducta.
Todo este entramado normativo busca que la labor de los creadores de mercado no comprometa la integridad ni el funcionamiento ordenado del mercado, y que su actividad se lleve a cabo con suficiente control sobre el riesgo, tanto propio como de los inversores finales.
Compromisos y obligaciones de un creador de mercado
Quien asume formalmente la condición de market maker adquiere una serie de compromisos muy concretos con el mercado y con el regulador, empezando por ofrecer de manera continuada precios de compra y de venta para los activos de los que es creador.
Esto implica estar siempre dispuesto a ejecutar órdenes de compra y venta a los precios que muestra, dentro de los límites de volumen a los que se ha comprometido. No basta con poner precios; debe haber una verdadera intención y capacidad de negociación detrás.
Otra obligación clave es la transparencia en sus prácticas comerciales y en la formación de precios. Los creadores de mercado están sujetos a normas de publicación de información y deben proporcionar a los inversores, y al mercado en general, datos claros sobre cómo operan.
Asimismo, deben buscar mantener una posición equilibrada en su inventario, comprando y vendiendo activos para no acumular riesgos excesivos en una sola dirección, lo que les ayuda a estabilizar precios y evitar situaciones en las que ellos mismos sean una fuente de volatilidad.
Se añade la obligación de proteger la confidencialidad de la información de sus clientes, aplicando las normas de privacidad y seguridad vigentes. Esto es especialmente sensible cuando combinan actividad de market making propia con servicios de intermediación para terceros.
Por último, están sometidos a un fuerte escrutinio en materia de cumplimiento normativo: deben respetar las reglas de transparencia, conducta, protección al inversor y prevención de abusos de mercado, entre muchas otras, bajo pena de sanciones si se demuestra incumplimiento.
Riesgos asumidos por los creadores de mercado
El papel de creador de mercado no está exento de riesgos; de hecho, exige un sistema sólido de gestión y control para que la actividad no se vuelva insostenible. El primero de ellos es el riesgo de mercado, derivado de movimientos adversos en los precios.
Como el market maker mantiene inventario de los valores en los que actúa, una variación brusca e inesperada en la cotización puede provocar pérdidas significativas en muy poco tiempo. Esto se acentúa en episodios de fuerte volatilidad o cuando hay poca liquidez natural.
También existe un riesgo de crédito, porque algunos creadores de mercado financian posiciones de clientes o mantienen exposición a contrapartes. Si una de ellas incumple sus obligaciones, las pérdidas repercuten directamente sobre el creador de mercado.
A ello se suma el riesgo operativo, que tiene que ver con fallos en sistemas, errores humanos, problemas de procesos internos o incidencias en infraestructuras críticas. En entornos de negociación algorítmica, un error de programación puede tener consecuencias muy costosas en cuestión de segundos.
No hay que olvidar el riesgo de cumplimiento o regulatorio: cualquier incumplimiento de las normas, ya sea por negligencia o mala praxis, puede derivar en multas, sanciones, pérdidas de licencia o restricciones a su actividad, perjudicando seriamente su modelo de negocio.
Por último, el riesgo reputacional es clave: un escándalo, una mala práctica o la percepción de que la entidad no cumple adecuadamente sus compromisos puede dañar gravemente su imagen y su relación con los clientes, dificultando su continuidad como actor de referencia en el mercado.
¿Cómo gana dinero un creador de mercado?
La principal fuente de ingresos de un market maker es el spread, es decir, la pequeña diferencia entre el precio al que compra y el precio al que vende un mismo activo. Ese margen unitario se compensa con el volumen y la frecuencia de las operaciones.
Por ejemplo, si un inversor ve en su bróker que la mejor oferta de compra para una acción es 90 € y la mejor oferta de venta es 90,05 €, significa que el creador de mercado compraría a 90 € y vendería a 90,05 €. Esos 0,05 € por acción, multiplicados por muchas operaciones diarias, generan ingresos relevantes.
Además del spread, algunos creadores de mercado pueden cobrar comisiones por los servicios que prestan, tanto por ejecutar órdenes como por mantener su presencia de forma continua en el libro de órdenes y asegurar liquidez en momentos complicados.
Otra vía de negocio es la financiación: el market maker puede ofrecer crédito o margen a clientes para que operen, cobrando un tipo de interés o un coste de financiación asociado al uso de ese capital adicional.
En ocasiones, estas entidades completan su modelo con servicios de análisis, consultoría o estructuración de productos para clientes institucionales y corporativos, por los que perciben honorarios independientes de la pura actividad de creación de mercado.
En conjunto, se trata de un modelo que combina altos volúmenes, márgenes unitarios bajos y una gestión de riesgo muy refinada, donde la estabilidad en los procesos y la calidad tecnológica marcan la diferencia entre ganar y perder dinero de forma consistente.
Todo lo anterior muestra que los creadores de mercado son piezas fundamentales para que los mercados financieros funcionen con fluidez, al ofrecer precios continuos, liquidez y estabilidad en activos muy diversos; a cambio, asumen riesgos relevantes y se someten a un marco regulatorio exigente, pero su presencia permite que inversores de todo tipo puedan comprar y vender con mayor facilidad y costes razonables, sosteniendo el engranaje silencioso que da vida a la negociación diaria.