- Economía fuertemente dependiente de los hidrocarburos con un PIB per cápita moderado y un IDH en el puesto 89.
- Entorno favorable para los negocios según el ranking DoingBusiness, aunque con niveles críticos de percepción de corrupción.
- Distribución territorial marcada por una gestión municipal débil y una fuerte centralización del gasto público.
- Sociedad mayoritariamente musulmana con una infraestructura de transporte desarrollada y un sector turístico en auge.
Si te animas a echar un vistazo a Azerbaiyán, te darás cuenta de que es un rincón fascinante de Asia Occidental que mezcla lo moderno con lo tradicional. Con una extensión de 86.600 km², este país se asienta en una zona estratégica donde el paisaje varía desde montañas imponentes hasta llanuras fértiles, teniendo como corazón neurálgico a su vibrante capital, Bakú.
A nivel social, estamos hablando de una nación que alberga a más de 10 millones de personas, lo que le otorga una densidad demográfica de 119 habitantes por km². Aunque a veces no salga mucho en las noticias, Azerbaiyán es un jugador clave en la región del Cáucaso, manejando su propia moneda, el Manat azerí, y enfrentándose a los retos típicos de un país que busca equilibrar su crecimiento económico con el bienestar real de su gente.
Radiografía económica y nivel de vida
Cuando analizamos los números, Azerbaiyán se posiciona como la economía número 86 a nivel mundial si miramos el volumen de su PIB. Para el año 2024, su deuda pública rondaba los 14.885 millones de euros, lo que representa aproximadamente un 21,64% de su riqueza total. Si lo bajamos a escala individual, cada ciudadano carga con una deuda per cápita de unos 1.456 euros.
Ahora bien, que el país tenga dinero no siempre significa que llegue al bolsillo de todos. El PIB per cápita, que suele ser la brújula para saber cómo vive la peña, se situó en 6.711 euros en 2024, dejándolo en el puesto 100 del ranking global. Esto nos dice que, comparado con el resto del mundo, el nivel de vida es bastante modesto. Si además miramos el Índice de Desarrollo Humano (IDH) de la ONU, el país ocupa la posición 89, lo que confirma que todavía hay mucho camino por recorrer en calidad de vida.
Hacer negocios y transparencia
Para quien quiera ir allí a montar un negocio o buscar socios, hay noticias alentadoras: Azerbaiyán está en el puesto 28 del ranking DoingBusiness, lo que indica que es relativamente sencillo emprender actividades comerciales. No obstante, no todo es color de rosa, ya que el Índice de Percepción de la Corrupción es preocupante, con una puntuación de solo 23 puntos, lo que sugiere que la corrupción en el sector público es muy alta y puede ser un escollo para algunos inversores.
La estructura del gasto y el poder local
Un punto muy curioso es cómo se organiza el dinero a nivel municipal. Aunque la Constitución dice que los ayuntamientos pueden cobrar sus propios impuestos, la realidad es que están financieramente muy flojos. El gasto de los gobiernos locales es marginal, representando apenas el 1,9% del gasto público total del país. La mayoría de este dinero, cerca del 80%, se va en gastos corrientes, sobre todo en pagar las nóminas del personal.
En este entramado destaca la República Autónoma de Najicheván (NAR), que a diferencia de los municipios comunes, sí realiza inversiones significativas, llegando a invertir el 22,2% de su gasto total. Mientras los municipios dependen mucho del impuesto recurrente sobre la propiedad residencial, la NAR vive básicamente de las subvenciones del gobierno central, que suponen más del 80% de sus ingresos.
Demografía, sociedad y territorio
Si nos metemos en la parte más humana, la tasa de natalidad es del 10,0 ‰ y la de mortalidad del 5,8 ‰, con una ligera mayoría de mujeres (51%). El idioma que manda es el azerbaiyano y, en cuanto a la fe, hay una clara predominancia del islam, repartido entre chiitas (57%) y sunitas (38%), aunque también existen minorías ortodoxas y judías.
El aprovechamiento de la tierra es muy variado: el 58% se dedica a la agricultura, el 14% son bosques y un 5% son zonas de agua. Para moverse por el país, cuentan con una red de carreteras de casi 78.000 km y una infraestructura ferroviaria de más de 2.000 km, apoyada por 9 aeropuertos que conectan el país con el exterior.
Relaciones comerciales y oportunidades
En el trato con España, la relación está marcada casi totalmente por los hidrocarburos. El 98% de lo que España compra a Azerbaiyán es petróleo y gas, que son el motor y la fuente de riqueza del país. Por otro lado, España exporta productos más variados como plantas, ropa, aceite de oliva o pavimentos cerámicos, aunque el volumen de ventas ha tenido altibajos importantes en los últimos años.
Para las empresas que buscan expandirse, el sector energético sigue siendo el rey, pero hay huecos interesantes en telecomunicaciones, construcción, energías renovables y gestión de aguas. Además, el turismo está pegando un salto importante, abriendo puertas a inversiones en el sector hotelero y de servicios.
Este país caucásico presenta un contraste evidente entre su inmensa riqueza en recursos naturales y los desafíos sociales que enfrenta su población. Mientras su infraestructura y facilidad para los negocios atraen capital extranjero, la dependencia del petróleo y la debilidad de sus gobiernos locales marcan el ritmo de su desarrollo interno.