Ingreso marginal: definición técnica, fórmulas, elasticidad y casos

Última actualización: noviembre 26, 2025
  • El ingreso marginal mide cuánto aumenta el ingreso total al vender una unidad adicional y, en competencia perfecta, es igual al precio.
  • La condición de máximo beneficio exige IM = CM, con IM = P + Q·dP/dQ y, en demanda lineal, IM = a − 2bQ.
  • Vía elasticidad: IM = P·(1 − 1/|Ep|); es positivo en tramos elásticos, cero en |Ep|=1 y negativo en tramos inelásticos.

Concepto de ingreso marginal

Cuando las empresas se plantean cuánto producir y a qué precio vender, hay una idea que manda: el ingreso marginal. Dicho de forma clara, es lo que aumenta la caja con la venta de una unidad adicional. Es una brújula básica para decidir el nivel óptimo de producción y, junto con el coste marginal, marca el punto en el que los beneficios llegan a su cima.

En el lenguaje de la economía, el ingreso marginal conecta el precio, la cantidad vendida y la respuesta de los consumidores a cambios en ese precio. Si se entiende bien cómo varía el ingreso al vender una unidad más, también se entiende por qué a veces conviene producir más y por qué, en otras, hay que pisar el freno.

Qué es el ingreso marginal y cómo se calcula

Definición de ingreso marginal

El ingreso marginal (IM) es el cambio en el ingreso total (IT) que se obtiene al vender una unidad adicional de producto. En términos discretos, IM = ΔIT/ΔQ, es decir, el incremento del ingreso total dividido por el incremento en la cantidad vendida.

En términos continuos, cuando tratamos cantidades como variables suaves, el ingreso marginal es la derivada del ingreso total respecto a la cantidad: IM = d(IT)/dQ. Como el ingreso total es IT = P(Q) · Q, donde P(Q) es el precio que depende de la cantidad, tenemos que el ingreso marginal incorpora dos efectos: el precio al que vendes esa unidad extra y cómo cambia el precio al vender más.

Aplicando la regla del producto, se obtiene: IM = dP/dQ · Q + P. Ese segundo sumando (P) es el ingreso por la unidad extra vendida; el primero, dP/dQ · Q, captura la pérdida de ingreso por tener que bajar el precio de todas las unidades cuando el precio cae al vender más (algo típico fuera de la competencia perfecta).

En un mercado perfectamente competitivo, el productor es tomador de precios, de modo que dP/dQ = 0 e IM = P. Fuera de la competencia perfecta, por ejemplo en un monopolio o en mercados con poder de mercado, dP/dQ < 0 y, por tanto, el ingreso marginal es menor que el precio.

Beneficio, coste marginal y la condición de equilibrio IM = CM

Equilibrio ingreso marginal y coste marginal

El beneficio de una empresa puede expresarse como B = P(Q) · Q − C(Q), donde C(Q) es el coste total en función de la cantidad. Maximizar el beneficio consiste en encontrar la cantidad Q que hace máxima esa diferencia.

La condición necesaria de máximo se obtiene derivando el beneficio respecto de Q y pidiendo que la derivada sea cero: dB/dQ = d(P·Q)/dQ − dC(Q)/dQ = IM − CM = 0. Esto conduce a la condición de equilibrio interior clásica: IM = CM.

La regla de decisión es intuitiva: si IM > CM, producir una unidad más añade más ingreso que coste y conviene ampliar la producción; si IM < CM, esa unidad adicional suma más coste que ingreso y hay que recortar. En el punto donde IM = CM, la empresa ya no tiene incentivos a aumentar ni a reducir su producción, porque cualquier cambio disminuiría el beneficio.

En etapas iniciales de producción, es frecuente que el ingreso marginal supere al coste marginal; más adelante, conforme aparecen rendimientos decrecientes y los costes marginales crecen, puede ocurrir que el CM acabe por superar al IM y se cierre la ventana para seguir aumentando Q sin perder rentabilidad.

Elasticidad-precio de la demanda y su vínculo con el ingreso marginal

Elasticidad y ingreso marginal

La elasticidad-precio de la demanda (Ep) mide cómo cambia la cantidad demandada ante variaciones en el precio. Formalmente, Ep = (P/Qd) · (dQd/dP). A partir de esta relación se llega a una expresión muy útil para el ingreso marginal.

Reordenando, se obtiene P/Ep = Qd · dP/dQd. Sustituyendo en la expresión del ingreso marginal IM = P + Q · dP/dQ, resulta: IM = P + P/Ep = P · (1 + 1/Ep).

Como la elasticidad Ep suele tomarse con signo negativo para demandas normales, es habitual escribirlo con el valor absoluto: IM = P · (1 − 1/|Ep|). Esta fórmula permite ver de un vistazo cuándo el ingreso marginal es positivo, nulo o negativo.

  • Si |Ep| = 1 (demanda unitariamente elástica), el ingreso marginal es cero. Subir el precio reduce la cantidad en la misma proporción y el ingreso total no cambia.
  • Si |Ep| < 1 (demanda inelástica), el ingreso marginal es negativo. Incrementar la producción empujando el precio a la baja reduce el ingreso total.
  • Si |Ep| > 1 (demanda elástica), el ingreso marginal es positivo. Producir y vender más aumenta el ingreso total.

Esta relación explica por qué un productor con poder de mercado nunca elegirá un punto de la curva de demanda que sea inelástico: ahí el ingreso marginal sería negativo y no podría igualarse al coste marginal sin destruir beneficios; además, afecta al excedente del consumidor. El máximo de ingresos totales, por cierto, se alcanza justo cuando IM = 0, que coincide con |Ep| = 1.

Estructuras de mercado: competencia perfecta frente a monopolio

Ingreso marginal en competencia y monopolio

En competencia perfecta, el precio de mercado es un dato para cada empresa, de modo que dP/dQ = 0. Al derivar el ingreso total IT = P · Q con P constante, resulta IM = P. Por eso, en este entorno, la condición de equilibrio de máxima ganancia se escribe también como P = CM.

En un monopolio, la cantidad vendida condiciona el precio (la curva inversa de demanda tiene pendiente negativa), así que dP/dQ < 0 e IM < P. El monopolista equilibra IM con CM sabiendo que cada unidad adicional vendida abarata todas las anteriores, lo que recorta el ingreso marginal frente al precio.

Existe un resultado muy práctico con demandas lineales. Si la demanda inversa es p = a − b · Q, entonces el ingreso total es IT = a · Q − b · Q² y el ingreso marginal resulta ser IM = a − 2b · Q. Es decir, la recta del ingreso marginal tiene la misma intersección que la demanda, pero el doble de pendiente en valor absoluto.

Una consecuencia clave es que el monopolista no produce en la zona inelástica de la demanda (|Ep| < 1), porque ahí IM < 0. La producción de máximo beneficio debe estar en el tramo elástico (|Ep| > 1), donde el ingreso marginal es positivo y puede igualar al coste marginal.

Conviene distinguir el ingreso marginal del ingreso medio (IMe). El ingreso medio es el ingreso por unidad vendida y coincide con el precio cuando todas las unidades se venden a la misma tarifa. El ingreso marginal, en cambio, es el incremento del ingreso total al vender una unidad extra; en mercados con poder de mercado, IMe y IM difieren porque la empresa debe bajar el precio para vender más.

Ejemplos prácticos para fijar ideas

Imagina una empresa que fabrica muñecos. Con cero unidades, el ingreso total es cero. Si vende el primer muñeco a 15 euros, el ingreso total pasa a 15 y el ingreso marginal de esa primera unidad es 15 (15 − 0, por una unidad adicional).

Si con el segundo muñeco el ingreso total sube a 25, entonces el ingreso marginal del segundo es 10 (25 − 15). Observa que, aunque el precio medio pueda estar cambiando, lo importante para la decisión es cuánto añade esa unidad a los ingresos y cuánto suma a los costes.

Otro ejemplo clásico: un vendedor en competencia perfecta ofrece vasos de zumo a 2 euros y puede vender tantos como quiera a ese precio. Si pasa de 10 a 11 vasos, el ingreso total aumenta de 20 a 22. Por tanto, IM = 2, que coincide con el precio, como debe ocurrir cuando el precio es exógeno para la empresa.

Cuando la empresa tiene que reducir el precio para vender más (poder de mercado), el ingreso marginal será menor que el precio: vender una unidad más aumenta el ingreso por esa venta, pero reduce lo que se cobra por las unidades previas. En notación, IM = P + Q · dP/dQ, con dP/dQ negativo.

Curvas IM y CM: lectura gráfica y condiciones

Una manera visual de ver la maximización del beneficio es dibujar la curva de ingreso marginal, IM(Q), y la de coste marginal, CM(Q). El punto de corte determina la cantidad óptima. Si IM es decreciente y CM es creciente (un caso muy común), el cruce es único y corresponde a un máximo de beneficios.

Matemáticamente, recordemos que R(Q) = P(Q) · Q. Su derivada es R’(Q) = P(Q) + Q · P’(Q), que es el ingreso marginal. La condición de primer orden para maximizar beneficios es R’(Q) = C’(Q), o lo que es lo mismo, IM = CM.

Si por hipótesis el coste marginal fuera decreciente y el ingreso marginal creciente (algo poco habitual, pero útil como experimento mental), el punto de corte podría corresponder a un mínimo, no a un máximo. Por eso, además de la condición de primer orden, hay que comprobar la pendiente relativa de ambas curvas alrededor del óptimo.

También es interesante ver la equivalencia entre este planteamiento y el método de isobeneficios. Si se expresa la demanda inversa como P = f(Q), entonces el ingreso marginal puede escribirse como IM = f(Q) + Q · f’(Q). Reordenando la condición IM = CM se llega a f’(Q) = (CM − P)/Q, que igualaba la pendiente de la demanda con la de la isobeneficio en otra presentación del mismo problema.

Relación con los ingresos totales y elasticidad

El ingreso total (IT) y el ingreso marginal guardan una relación simple: IT se maximiza donde IM = 0. En demandas lineales, el punto donde el ingreso marginal cruza el eje horizontal coincide con la mitad de la cantidad de intercepto de la demanda, y el precio en ese punto suele estar en el punto medio de la recta de demanda en términos de ingresos.

Visto desde la elasticidad: cuando la demanda es elástica (|Ep| > 1), el ingreso total aumenta al vender más y, por tanto, IM > 0; al pasar por |Ep| = 1, IM se hace cero; y en el tramo inelástico (|Ep| < 1), el ingreso total cae si se vende más, reflejando que IM < 0.

Competencia perfecta: el caso P = IM

En competencia perfecta, como el precio no cambia al variar la cantidad individual de cada empresa, la derivada del precio respecto de la cantidad es cero. Por ello, el ingreso marginal se reduce a IM = P. La regla de producción para maximizar beneficios se convierte en la conocida P = CM, y la curva de oferta de la empresa competitiva es el tramo creciente de su coste marginal por encima del coste variable medio.

Esta simplicidad desaparece cuando existe poder de mercado. Ahí, al aumentar Q, el precio cae, y el término Q · dP/dQ resta al ingreso marginal. Por eso IM se sitúa por debajo del precio y el productor explota el margen entre ambos con una cantidad menor que la competitiva.

Demanda lineal: una guía rápida

Si la demanda inversa es p = a − b · Q, el ingreso total es IT = a · Q − b · Q², un polinomio cuadrático que se abre hacia abajo. Su derivada es IM = a − 2b · Q, una recta que corta al eje de cantidades en Q = a/(2b). Como el ingreso total se maximiza donde IM = 0, ese es el punto de máximo de IT. La pendiente del IM duplica en valor absoluto a la de la demanda, un atajo muy útil en ejercicios y análisis.

Cuando se superpone con un coste marginal creciente, el cruce de IM = CM determina la cantidad que maximiza beneficios. Y como ese cruce, en un monopolio, ocurre siempre en el tramo elástico de la demanda, queda claro por qué el monopolista no expande la producción hasta que el precio se haga igual al coste marginal.

IM frente a CM: decisiones de producción

El criterio operativo del día a día es directo: si al producir una unidad más el ingreso marginal supera al coste marginal, esa unidad añade beneficio y debe producirse. Si sucede lo contrario, conviene no producirla. Este enfoque marginal sirve tanto para maximizar beneficios como para minimizar pérdidas a corto plazo en contextos menos favorables.

La forma de las curvas también importa. En muchos procesos, el coste marginal termina aumentando por rendimientos decrecientes o cuellos de botella, mientras que el ingreso marginal suele descender al crecer Q por la necesidad de bajar precios para vender más. La intersección entre ambos resume el equilibrio de fuerzas.

Otros enfoques y aplicaciones

Aunque solemos suponer que el objetivo es maximizar beneficios, existe literatura que explora situaciones en las que las empresas persiguen maximizar ingresos. Bajo ciertas condiciones de gobierno corporativo, los directivos pueden estar más interesados en elevar las ventas que los beneficios (como apuntaba Baumol), por cómo se les evalúa o incentiva.

Una derivada interesante de la idea de ingreso marginal aparece en el mercado laboral: el salario que una empresa está dispuesta a pagar se relaciona con cuánto aumenta su ingreso marginal al contratar a una persona. Es el motivo por el que algunos clubes deportivos desembolsan cifras elevadas por fichajes que esperan que multipliquen la recaudación por entradas, patrocinios y derechos audiovisuales.

Glosario rápido

Ingreso marginal (IM): variación del ingreso total al vender una unidad más. En cálculo, d(IT)/dQ. En competencia perfecta, coincide con el precio; con poder de mercado, es menor que el precio.

Coste marginal (CM): variación del coste total al producir una unidad adicional. Es la derivada del coste total, C’(Q), y su intersección con el IM determina la cantidad óptima bajo maximización de beneficios.

Ingreso medio (IMe): ingreso por unidad vendida (IT/Q). En mercados con un único precio por unidad, coincide con P; no debe confundirse con el IM.

Mirando todo lo anterior, la idea que vertebra el análisis es clara: el ingreso marginal sintetiza cómo responde el ingreso a cada unidad extra, se relaciona íntimamente con la elasticidad y, al igualarse con el coste marginal, marca la cantidad que maximiza el beneficio y, en términos de eficiencia, se relaciona con la asignación eficiente en el sentido de Pareto tanto en competencia perfecta (donde IM = P) como en estructuras con poder de mercado (donde IM queda por debajo del precio y nunca opera en el tramo inelástico de la demanda).

maximizacion del beneficio
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